Siendo las ocho y media de la noche, los niños están a punto de dormir; sin embargo el Migue quiere jugar con la computadora por última vez antes de irse a la cama. Tras varios intentos fallidos por conseguir el permiso paterno, decide rogarle a la madre:
—Mamá, quiero jugar con la compu.
—No Miguel. Ya es hora de dormir.
—¡Por favor! —implora, con su vocecita de niño mimado.
—Lo siento, papito. Ya es muy tarde para estar jugando.
Entonces, sus ojitos se entornaron y, con una voz de amenaza pura, le dijo a Gaby:
—Entonces, si no me dejas jugar... ¡me voy a lavar los dientes otra vez!
Gaby casi se orina de la risa, mientras que mi hijo cumplió su amenaza.

3 comentarios:
jajajajajajaja, awwww, ese migue!
¡¡Ay, qué risa!! Hace mucho que no me reía tanto en una sola noche. Muchas gracias. SRL
Yo también casi me orino de la risa!!!
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