viernes, 16 de agosto de 2013

La mosca



Todos sentados a la mesa y, de pronto, un objeto volador ya identificado la sobrevuela. En efecto, estoy hablando de ese bichito que zumba y zumba. Aquel que se para en la comida a ensuciar con sus patitas llenas de excremento mientras se acicala la trompa nomás pararse en alguna superficie. Era el insecto al que llamamos mosca.

Intentamos ignorarla por algunos momentos, pero fue demasiado insistente para posarse sobre el pollo —recién empanizado— de los niños. Se llevaron a cabo varios intentos fallidos por disuadirla en su invasión a la mesa hasta que, harto, me levanté para ir por el asesino que nos defendería de esa intrusa: el matamoscas; sin embargo, en el preciso instante en que el objeto es puesto en evidencia, el díptero desapareció. Ni rastro de ella. ¡Menuda suerte! Una vez que me siento (guardando de nuevo el instrumento), la muy socarrona sale de nueva cuenta al ataque. Esta vez me pongo en pie —muy lentamente— mientras sostengo el arma pegada a mi pierna, evitando así que note la presencia de lo que la llevará a su tumba; sin embargo el animalito es demasiado insistente en ubicarse sobre los alimentos y la mesa, haciendo imposible asestar un golpe sin volver incomibles las viandas. Tras varios momentos de intensidad absoluta y viendo que ella no daría su brazo a torcer, les digo al resto de los comensales: «Espanten a la mosca cuando la vean parada en la mesa, para que se vaya a la ventana».

Una vez dada la instrucción, sólo era cuestión de seguirla en su zigzagueante trayecto hasta que se ubicara en un punto que permitiera mi ataque. La futura víctima voló ingenua hasta la esquina de la mesa —a escasos centímetros del Migue— que, en cuanto la vió (y acatando la orden como todo buen soldado), acercó su cara a ella y le gritó: «¡BUUUUUU!»

Peritos
Edad del Migue: 4 años, 2 meses.
Foto: olga.palma vía photopin cc

1 comentario:

mr. andersøn~ dijo...

Jajaja, la asustó bien! Bravo por Migue, jajajaja! Awww!