NOTA: La siguiente entrada trata un tema que algunas personas «sensibles» pueden considerar ofensivo o inapropiado. Por favor, si usted se cataloga dentro de este grupo —o alguno similar—, absténgase de leerla. Hay otras entradas de lectura más «sana». Lea esas. De igual forma si no tiene hijos probablemente no entenderá la profundidad del hecho aquí relatado. Gracias.
Estábamos jugando el Migue y un servidor en la casa cuando, de pronto, la Madre Naturaleza me obligó a hacer una pausa. «Sigue solito un rato, Migue. Tengo que ir al baño. Ahorita regreso.» le dije, para que me disculpara unos minutos. De camino al cuarto de aseo, sonó el teléfono, así que tomé el auricular y le contesté a mi prima, la madrina de Migue. Después del típico y cordial saludo, le pregunté si quería hablar con su ahijado. Asintió, así que puse el altavoz para que Migue pudiera escucharla.
—¡Hola, Migue! ¿Cómo estás?
—Bien.
—Oye, y ¿qué estás haciendo?
—Estoy jugando a las luchitas, pero mi papá no puede jugar conmigo porque va a hacer popó.
Mientras mi comadre sufría un ataque de risa, yo decidí morir temporalmente... de vergüenza.

2 comentarios:
Los niños no entienden de "vergüenza" hasta que son los mismos padres los que se encargan de "enseñarles"... Me parece perfectamente normal que el Migue haya hecho el comentario cuando seguramente les escucha decir a sus papás frases como: "Migue, ¿no quieres hacer popó?" o "¿ya hiciste popó Migue?". Es seguro que él lo ve como algo normal, y no creo que le cause vergüenza...
...aún!
@Jorge Rodriguez:
Tienes toda la razón. Si yo «ventilo» cuando él tiene que hacer popó (porque a veces la pregunta es en fiestas y reuniones), ¿por qué él habría de hacer algo distinto? Migue ve como algo normal y público el hecho de ir al baño. El que se avergüenza soy yo.
Gracias por tu comentario.
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